Pbro. León Cárdenas: “San José, Padre en la ternura, Padre en la obediencia”

Pbro. León Cárdenas: “San José, Padre en la ternura, Padre en la obediencia”

marzo 11, 2021 0 Por Diócesis de Tampico

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El día miércoles, vivimos el tercer día de nuestros ejercicios espirituales y con ello el sacerdote José León comienza el tema haciendo reflexión sobre que debemos recordar, que José vió a Jesús progresar día con día en sabiduría,  en estatura, en gracia entre Dios y los hombres, así José le enseñó caminar, Jesús veía en él la presencia del Padre eterno, por eso Jesús expresa en los Evangelios, hacerse como niños es bajarse junto a sus padres y sentir esa cercanía, ternura y amor de Dios.

José transmitía a Jesús la ternura de Dios, como un padre siembra de ternura en sus hijos, así el Señor siembra ternura por quienes lo aman, Jesús expresa amor de padre porque siente compasión, Jesús cuando se acerca a la gente, sus entrañas se conmueven, por sentir el dolor, la pena, el cansancio de la persona que está viendo, lo experimenta y lo hace suyo, por eso, cuando ve a la multitud siente compasión porque ven que toda ese gente anda como oveja sin pastor.  

José es ese  padre que lo acompaña y lo llevaba a la sinagoga a hacer la oración y aunque para los niños había cierto lugar en la sinagoga, José llevaba más cerca de Jesús y fue lo que cimentó en él , la fe cristiana, la oración desde pequeño, por eso Jesús dice la expresión. “dejen que los niños vengan a mí, porque de ellos es el reino de los cielos”.

Posteriormente añadió, la historia de la salvación se cumple creyendo contra toda esperanza a través de nuestras debilidades y aunque muchas veces creemos que Dios se basa solo en la parte buena y vencedora de nosotros, la realidad es que la mayoría de sus designios se realizan a través y a pesar de nuestra debilidad. 

Debemos de aprender a aceptar nuestra debilidad con intensa ternura, porque  muchas veces somos muy duros con nosotros mismos cuando nos vence la pereza, la tentación, nos recriminamos y a veces vamos cargando con esas situaciones de vida, Dios nos ve con ternura, como el leproso que dice “si tú quieres puedes curarme” precisamente Jesús se acerca con el leproso, él quería que lo sanara, esa acción de pasión de ternura de sentir ese amor de Dios.

El maligno nos hace mirar nuestra fragilidad con un juicio negativo mientras que el espíritu la saca a la luz con ternura, la ternura es el modo el mejor modo para tocar lo que es frágil en nosotros. Cuando moisés ve la zarza ardiente junto al cerro escucha esa voz y Dios le dice “detente, quítate las sandalias porque el lugar que vas a pisar es santo” así también nosotros debemos quitarnos las sandalias y tenemos que hacerlo igual con delicadeza y con suavidad, no para justificar nuestras acciones si no para que nosotros también sintamos esa ternura de Dios, vernos como Dios nos ve, como un padre que nos ama, como un padre que tiene compasión.

“El dedo que señala y el juicio que hacemos de los demás, son a menudo un signo de nuestra incapacidad para aceptar nuestra propia debilidad, nuestra propia fragilidad, solo la ternura nos salvara de la obra del acusador” San Pablo dice, “el acusador se presenta ante Dios para decirle todo lo que hicimos” y es todo lo contrario a Jesús porque Jesús intercede aboga por nosotros, nos cuida, es el juez ante el padre par que no nos juzgue seriamente, por eso el papa dice, “es importante encontrarnos con la misericordia de Dios, especialmente en el sacramento de la reconciliación”

Por último expresó: José un hombre que cumple la enseñanza de su pueblo, es un hombre que conoce y ante esto asiente a la voluntad de Dios, hay 4 momentos en los que José responde a Dios pero en silencio, no vemos una palabra que toque, todo  es en sueños y es el ángel el que le dice todo lo que tiene que hacer y su manera de respuesta es haciendo y actuando, cumpliendo la misión que Dios le encomienda, así nosotros tenemos que responder al llamado, obedeciendo y diciendo “señor  hágase” y ese es el es misterio porque poco a poco se va revelando que es lo que Dios quiere en nuestra vida y así vamos descubriendo nuestra propia fidelidad ante él.