Mons. Armando: “el núcleo de amar a alguien es aceptarlo y quererlo como es”

Mons. Armando: “el núcleo de amar a alguien es aceptarlo y quererlo como es”

marzo 15, 2021 0 Por Diócesis de Tampico

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Este Domingo 14 de Marzo, celebramos el IV Domingo de Cuaresma dentro del marco del 75 aniversario de nuestro Seminario, la Eucaristía fue concelebrada por el equipo de sacerdotes formadores de esta casa de estudios juntos con nuestro Obispo. Durante su reflexión Mons. Armando comenzó expresando: “sin duda alguna vez nos hemos preguntado si somos felices en la vida” y explicó que en una encuesta, nuestro país es uno de los países que dice que es feliz, que vive feliz y remarcó hay un aspecto muy importante para saber si somos felices, uno de los efectos es preguntarse, ¿soy amado por una persona? ¿amo a alguien? Porque explicó que esto es importante para la felicidad, sentirnos amados, aceptados, queridos y sobretodo tener también la voluntad de amar a alguien.

Continuó su homilía explicando que el Evangelio nos presenta una de las frases más hermosas donde se puede resumir toda la sagrada escritura, “tanto amó Dios al mundo que le dio lo más grande, tanto amó Dios al mundo que le entregó lo que más quería, que entregó a su propio Hijo” y expresó  “qué hermoso que nosotros podamos apropiarnos de esta frase, tanto me ama Dios a mí que envió a su propio Hijo y Dios me ama así como soy, porque ese es el amor verdadero, porque ese es el centro y el núcleo de amar a alguien, aceptarlo y quererlo como es”, posteriormente agregó que  a veces el problema no es Dios el problema somos nosotros que a veces nos sentimos indignos  porque somos pecadores, porque muchas veces no nos sentimos con el amor que Dios nos tiene agraciados y bendecidos  y que en muchas ocasiones nuestro propio egoísmo es el que nos aleja de él.  

En plena cuaresma se nos presenta este hermosos evangelio de San Juan en el cual, se relata que Jesús tuvo un encuentro con Nicodemo que se entiende que él era un hombre inquieto, un  hombre con la necesidad de conocer más a Dios y gracias a él en ese diálogo pudimos  escuchar esa frase tan hermosa, “tanto amo Dios al mundo, que entregó a su hijo único, para que todo aquel que crea en él, no muera, más tenga vida eterna”  y  Monseñor Armando añadió que el amor de Dios es lo que debe de transformar nuestra vida, es lo que debe transformar nuestro corazón, el experimentar en los demás tanto amor que Dios nos tiene, pero que también estamos llamados a reflejar el amor de Dios en nuestra vida, no para recibir solamente sino para ser una especie de espejo donde una  imagen se refleja hacia los demás.

Añadió que aunque muchas veces podemos sentirnos rechazados por tanta gente que discrimina, que hace menos a la personas o que muchas veces nos hemos sentidos desvalorados por nuestros defectos, nuestros vicios por nuestros pecados, o porque no nos sentimos aceptados en nuestras propias casas, la   palabra y  precisamente el evangelio del cual se hizo lectura es el que tiene que levantar nuestra propia dignidad y tiene que levantar nuestro propio valor como persona porque debemos de recordar que Dios nos ama tanto, que entregó a su propio hijo por nuestra salvación y también debemos tener presente que esta frase viene porque Dios no quiere que nadie se condene ya que él no viene a condenar sino a salvar y a entregar su vida por nosotros.

Por último agregó que tenemos que pedirle al Señeo que sea más grande el amor que experimentemos, que el dolor de nuestros pecados y que sea mucho más grande la experiencia de su misericordia de su aceptación para que realmente podamos ser felices porque esa es la verdadera felicidad, sentirnos amados, y  amados por alguien que es capaz de entregar su propia vida. Y concluyó agradeciendo  y felicitando al seminario por su 75 aniversario e invitó a la comunidad a seguir pidiendo por las vocaciones para que Dios despierte en el corazón de cada joven el sentido de la vocación para que puedan dejar amarse por Dios.