COMISIONES DIOCESANAS

Las comisiones diocesanas son estructuras creadas para dar respuesta a problemas específicos más allá de cualquier circunscripción territorial. Mediante estos organismos el obispo cuida que los aspectos fundamentales de la acción pastoral, especialmente el profético, el litúrgico y el social, no falten, crezcan y se fortalezcan.

Las diversas comisiones tienen como presupuesto común algunos criterios bien definidos:

Tener un conocimiento claro de la realidad y discernirla a la luz del Evangelio. Promover una evangelización que libere y transforme íntegramente al hombre. Suscitar y acompañar procesos más que acciones aisladas.

Tarea de todas las comisiones es asumir el Plan diocesano aprobado por el obispo, para que así, desde un objetivo común y definido, se prevea y programe el propio trabajo específico (SD, 57). Prioridad de toda comisión es proporcionar capacitación apropiada a los agentes de pastoral “conforme a la eclesiología del Vaticano II y Magisterio posterior” (SD 57). Otra de sus encomiendas es llegar efectivamente con su apoyo, orientación y acompañamiento hasta la comunidad más alejada, por geografía o mentalidad. Finalmente, todas ellas han de buscar el trabajo orgánico y de conjunto, tanto hacia el interior como hacia el exterior, para lograr una mayor eficacia (SD, 55.57). La actitud de comunión, la actitud de servicio y la actitud misionera, han de quedar de manifiesto en todas las actividades e iniciativas de las comisiones, instituidas por el obispo para estimular las tareas fundamentales a lo largo y ancho de la diócesis (DP, 1302-1305).