Mensaje de Cuaresma 2021, Mons. Armando

Mensaje de Cuaresma 2021, Mons. Armando

febrero 13, 2021 0 Por Diócesis de Tampico

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¡VOLVER LA MIRADA A DIOS!

MENSAJE DE CUARESMA 2021

Iniciamos una cuaresma particularmente especial por el entrorno del COVID-19 que estamos viviendo y que ha venido a cambiar la vida del mundo. Nos encontramos en momentos de incertidumbre, temor, angustia y miedo, donde muchas personas han sufrido esta enfermedad, las familias han perdido a sus seres queridos, muchos hogares vivien momentos de desesperación por la falta de recursos para sus necesidades básicas, las personas mayores y los niños sufren ya los estragos del aislamiento y nuestra sociedad respira un ambiente de desmoralización y cansancio. 

En estos momentos de adversidad el Señor Dios nos invita a levantar la mirada a los misterios que nos dieron vida con la celebración de las Fiestas de Pascua, que inicia con la Cuaresma. La solemnidad de esta festividad se levanta como una gran luz que da significado y esperanza a todos los sufrimientos que hoy padecemos y nos acerca a vivir desde la raíz, con un sentido más auténtico la experiencia de oración, ayuno y confianza en Dios que Jesús vivió en el desierto al iniciar el camino de su Pascua.

En medio de esta penumbra un texto bíblico viene a nuestra mente: Jesús dijo entonces a los doce ¿También ustedes quieren marcharse? Le respondió Simón Pedro: Señor ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios (Jn 6, 67-69). No es fácil comprender lo que hoy está pasando, en muchas personas empieza a tambalear su fe, existen preguntas que no encuentran respuesta y los clamores de tanta gente suben al cielo, pero hoy las palabras de Pedro nos sirven para confirmar nuestra confianza en Jesús y volver nuestra mirada a Dios, dónde sólo Él tiene palabras de vida que nos devuelven la fe y la esperanza.

El inicio de la cuaresma tiene una invitación muy clara:¡Conviértete y cree en el evangelio! Palabras que se repiten constantemente a lo largo de nuestra vida, porque la conversión no es un hecho concluído, algo conseguido de una vez para siempre, sino que es un camino de crecimiento espiritual y fidelidad a Dios. La conversión no esta encaminada solamente a dejar de hacer cosas “malas”, sino que va directo a buscar la transformación del corazón según el proyecto de Dios, a preguntarnos con sinceridad hacia donde esta orientado mi corazón, como dice la Escritura, porque donde esta tu tesoro ahí esta tu corazón (Mt 6, 19-23).

De manera más concreta la Palabra de Dios en el Evangelio del miércoles de ceniza, señala tres aspectos muy concretos para vivir la cuaresma y que el Papa Francisco resalta en el mensaje de este año: la oración, la penitencia y la caridad. La práctica de la oración, ya sea de manera  personal o familiar, tiene que ayudarnos a volver nuestra mirada a Dios, a confiar en Él y a fortalecer una relación que nos lleve a experimentar su misericordia. Las prácticas devocionales propias de la cuaresma como viacrucis, celebraciones penitenciales, lectura de la Biblia, etc., nos ayudan con elementos que hagan de nuestra oración un espacio de confianza y paz.

La penitencia es otra práctica que señala la palabra de Dios como elemento que nos ayuda a prepararnos para las festividades de Pascua, algunos podrán decir: ¡ya hemos tenido mucha la penitencia a lo largo de este año! Pero la penitencia tiene que tener una intención de ofrecimiento a Dios, un estado de conciencia de que se está realizando algo con una finalidad y que no es una aflicción vana y superficial.  Cuántas veces hemos maldecido estos momentos y hemos renegado de esta situación, la penitencia nos da la oportunidad de crecer espiritualmente con ella y ofrecer a Dios las contrariedades de este tiempo.

“Cuando ayudes a un necesitado, no lo publiques al son de trompetas” (Mt 6,2). La caridad es la expresión más auténtica del amor a Dios, ahora más que nunca con la necesidad en puerta de tantos hermanos. Desde las parroquias, familias e instituciones, pido la solidaridad y el apoyo para nuestros hermanos necesitados, porque para nosotros los cristianos, este no es sólo un acto de desprendimiento, de ayuda, sino un acto de piedad que nos conecta con la providencia de Dios que se acerca a sus hijos desamparados. 

Los invito a que en este tiempo especial de gracia que iniciamos  con la cuaresma, “Volvamos nuestra mirada a Dios”, que no perdamos la esperanza en Él y que la bendición de Dios acompañe nuestros esfuerzos y que nuestra Madre la Virgen Inmaculada interceda por nosotros.

Tampico, Tam. 13 de febrero de 2021.

Mons. J. Armando Álvarez Cano

Obispo de Tampico