Mons. Armando: El seguimiento de Jesús se da en nuestro propio trabajo

Mons. Armando: El seguimiento de Jesús se da en nuestro propio trabajo

enero 12, 2021 0 Por Diócesis de Tampico

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Con motivo del novenario de la madre de nuestro Obispo, la señora María Teresa Cano Rivas, Mons. Armando celebró la Eucaristía en el segundo día de estos rosarios. En su reflexión indicó que estamos al inicio de un año difícil y es diferente a otros en donde el Señor nos invita a la conversión “la conversión es una palabra clave, pero que a veces va perdiendo su valor y su sentido, conviértanse, cambien de vida, enderecen su camino, cambien su corazón en los criterios, esto es lo que significa la conversión” expresó. 

Agregó que la conversión no es solamente un hecho, sino que la conversión es un camino de día con día “la conversión no se da de un momento a otro y como un hecho consumado, sino como un proceso, un camino de estar revisando nuestra vida, ese debería ser nuestro propósito de este año”. 

“Dejándolo todo, lo siguieron” 

Añadió que Dios nos llama desde el lugar de donde estamos “el seguimiento de Jesús se da desde nuestro trabajo, ahí es donde nosotros podemos ser testigos de Jesús, donde podemos vivir en plenitud de este seguimiento”. 

Oremos por nuestra conversión y la de nuestros hermanos: 

Señor, tú eres bondadoso y misericordioso, y todo lo hiciste muy bien, creando de la nada cuanto existe. Señor, tú eres clemente y comprensivo, y no quieres la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. Señor tú eres paciente y fiel, y esperas al hijo pródigo e invitas  al justo a alegrarse a  su regreso.                                                                          

Señor, tú tanto amaste al mundo, que enviaste a tu Hijo  único, no para juzgarnos, sino para salvarnos. Señor, tú quieres que todos los hombres se salven, lleguen al conocimiento de la verdad  y sean uno como tú eres uno.

Te pido la conversión de los que, como yo, son pecadores, quiero unirme, junto al  Padre Pío, a tu deseo de salvación universal, solidarizándome con mis hermanos  y  emprendiendo con  ellos un camino de sincera conversión. 

Dame la gracia de cumplir tus mandamientos alimentando al hambriento, dando de beber al sediento, vistiendo al desnudo, alojando al forastero, visitando al enfermo y al encarcelado, descubriéndote y respetándote en la obra  de tus manos.  Cambia mi forma de pensar y de sentir, porque muchas veces no parezco hijo tuyo. Permíteme disfrutar al final de los tiempos del banquete que tienes preparado no sólo para  los que te conocen y sirven, sino también para aquellos que no han tenido esa gracia   y que,  a pesar de no saberlo, también son hijos tuyos. Amén.